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Warcraft: El origen

El pacífico reino de Azeroth se ve amenazado por la invasión de un ejército de orcos llegados a través de un portal mágico. Los orcos escapan de un mundo moribundo y este mundo de los hombres puede representar su única opción de supervivencia. Pero si los hombres pierden la guerra, será su fin.

Warcraft: El origen

Adaptación de un popular juego online, Warcraft. El origen (Warcraft, Duncan Jones, 2016) nos llega con la esperanza de iniciar una provechosa franquicia, ya que nos deja con numerosos cabos sueltos para desarrollar en futuras secuelas. Aunque las posibilidades de que eso suceda son algo remotas.

No es que sea una mala película en el sentido de que esté mal rodada, los efectos sean ineficaces y de baja calidad o que cuente mal su historia. Visualmente, la película está muy lograda, teniendo en cuenta el gran número de personajes creados mediante animación por ordenador que pueblan la pantalla en cualquier momento. Su principal problema es que es pura fantasía. Fantasía sin el sexo ni la violencia de Juego de tronos o Conan, el bárbaro (Conan the Barbarian, John Milius, 1982), o la épica de Peter Jackson en sus trilogías Tolkien, ya sea El Hobbit o El señor de los anillos. Dicho de otro modo: sin ninguna innovación narrativa que la haga destacar.

Fotograma de Warcraft

Por tanto, a no ser que el espectador sea muy aficionado a las batallas entre orcos y hombres, llegará un momento en que el aburrimiento empezará a acecharlo hasta hacer presa de él. Durante la primera hora, el film resulta bastante entretenido ya que nos introducimos en un nuevo mundo. Pero progresivamente la historia va perdiendo interés ya que, a pesar de los esfuerzos de Duncan Jones, realmente no nos cuenta nada que no hayamos visto antes. Sí que se nota un esfuerzo en equilibrar un poco la balanza y no retrata a los orcos como malvados seres a eliminar. Uno entiende los motivos de cada bando, sin caer en obvios maniqueísmos. Pero, a pesar de ello, al final se acaba teniendo cierta sensación de déjà vu, señal de que Warcraft. El origen no es un film particularmente memorable. Tampoco ayuda que se dejen diversos cabos abiertos, que le dan a uno la sensación de que acaba de ver un carísimo episodio piloto para una serie de televisión más que una película con un principio y un final.

Los bellos paisajes de la película

He de aclarar, sin embargo, que, personalmente, no soy muy aficionado al género de la fantasía, salvo alguna contada excepción (como las aventuras del bárbaro cimmerio). Es muy posible que aquellos que sí que sean aficionados o disfruten viendo batallas entre criaturas fantásticas, encuentren en Warcraft una fuente de diversión y entretenimiento. En este sentido repito que los efectos visuales están muy logrados y las criaturas resultan bastante reales.

En otras palabras, si eres aficionado/a a la fantasía, adelante. De otro modo, ejerce cierta cautela antes de acercarte a los mundos que nos ofrece Warcraft.


póster de Warcraft: El origen
Warcraft: El origen
El pacífico reino de Azeroth está a punto de entrar en guerra para enfrentarse a unos terribles invasores: orcos guerreros que han dejado su destruido mundo para colonizar otro. Al abrirse un portal que conecta ambos mundos, un ejército se enfrenta a la destrucción, y el otro, a la extinción. Dos héroes, uno en cada bando, están a punto de chocar en un enfrentamiento que cambiará el destino de su familia, su pueblo y su hogar.
Director: Duncan Jones
Reparto principal: Travis Fimmel, Robert Kazinsky, Ben Foster

© Imágenes: Universal Pictures