Una avanzada raza alienígena interpreta los videojuegos incluidos en una sonda espacial, enviada por la NASA en 1982, como actos de guerra. La Tierra se ve así asolada por destructivos ataques llevados a cabo por clásicos personajes de videojuegos. La única esperanza de la humanidad es un grupo de veteranos jugadores liderados por Sam Brenner (Adam Sandler).

Pixels (Chris Columbus, 2015) ha logrado algo que pensaba imposible: que me ría en una película con Kevin James. Adam Sandler ya había participado en películas interesantes como Embriagado de amor (Punch-Drunk Love, 2002) de Paul Thomas Anderson, pero para Kevin James esta película puede ser lo mismo que para Tim Allen fue la soberbia obra maestra Héroes fuera de órbita (Galaxy Quest, Dean Parisot, 1999). El reparto se ve redondeado por un genial Peter Dinklage, Josh Gad y la estupenda Michelle Monaghan; mientras que en papeles menores nos encontramos a profesionales como Brian Cox y Dan Aykroyd. En otras palabras, un reparto de lujo para una película que es, como diría Joaquín Reyes, “una chorrada como un piano”. Pero, lectores y lectoras, una chorrada inmensamente divertida.

Pixels

Cuando escuché por primera vez la premisa de esta película, me pareció que era una versión larga del segmento “Raiders of the Lost Arcade” que apareció en el tercer episodio de la cuarta temporada de Futurama, titulado Antología de Interés II (dato curioso: uno de los actores de Futurama también aporta voces a algunos de los personajes de la película). Y es exactamente eso, aunque, según los títulos de crédito, se basa en un cortometraje de Patrick Jean (la última parte de la película es una extensión de este cortometraje llamado igualmente Pixels). Con todo esto quiero decir que era algo escéptico en cuanto a que la película funcionase; una buena idea para un corto, pero ¿toda una película? Pues sí, resulta que sí funciona.

Es decir, ha funcionado conmigo. Sí, usa de forma desvergonzada la nostalgia y las continuas referencias a los 80 para congraciarse con el espectador. Sí, es una forma de alienar a cualquiera nacido antes de los 80 y después. Sí, el argumento es predecible y es un tipo de parodia de las películas de invasiones alienígenas que ya se ha hecho antes en diversas ocasiones. Todo esto es cierto, pero, a pesar de ser consciente de ello, me estuve riendo de principio a fin. Incluso me hizo gracia la forma en que Matt Frewer recupera el icónico personaje que lo hizo famoso (muy posible que si sabéis a quién me refiero esta película os divierta también y, claro, solo en la versión original).

Fotograma de PIXELS

El simple diseño de los personajes de arcade hace que su integración en el “mundo real” sea muy efectiva. Precisamente por lo crudo de su apariencia, su animación se hace más creíble y efectiva que si se tratara de criaturas hiperrealistas. En este sentido, la película está muy lograda y, aunque se trate de una comedia basada en una premisa ridícula, crea un mundo perfectamente creíble y real.

Ya fuera en tareas de guionista, como en Los Goonies (The Goonies, Richard Donner, 1985), El secreto de la pirámide (Young Sherlock Holmes, Barry Levinson, 1985) y Gremlins (Joe Dante, 1984), o como director de Aventuras en la gran ciudad (Adventures in Babysitting, 1987), Chris Columbus es responsable de ayudar a crear películas que hoy nos resultan grandes, y algunos clásicos, placeres nostálgicos. Así que si ahora quiere aprovecharse de esa misma nostalgia dirigiendo Pixels, tiene mi bendición.

Me ha divertido de principio a fin, eso hace que para mí Pixels sea todo un éxito, aún teniendo en cuenta sus objetivas carencias cinematográficas. Si sois el tipo de persona que no tiene miedo de reír por tonterías o no le avergüenza que le vean disfrutando de una película como esta, la recomiendo con todos los honores. Por supuesto, esta recomendación se limita exclusivamente a la versión original.

Estreno en las salas españolas el 24 de julio.

© Imágenes: Sony Pictures Entertainment