Cine

Dale duro

Etan Cohen es conocido por su trabajo como guionista en estupendas comedias como Tropic Thunder: ¡Una guerra muy perra! (Tropic Thunder, Ben Stiller, 2008), que escribió junto a Ben Stiller y Justin Theroux; o Idiocracia (Idiocracy, Mike Judge, 2006), escrita junto a Mike Judge. Este guionista debuta ahora en la dirección con la no estupenda comedia Dale duro (Get Hard, 2015).

Dale duro

El millonario James King (Will Ferrell) es declarado culpable de fraude y desfalco, por lo que tendrá que cumplir una condena de 10 años en San Quintín. Desesperado, contrata los servicios de Darnell Lewis (Kevin Hart) para que le prepare para la vida en prisión.

En un principio, parece que Dale duro vaya a tratar en clave de comedia satírica los desmanes de Wall Street que llevaron a la actual crisis económica y social que sufrimos globalmente. Sin embargo, acaba siendo simplemente una excusa para contarnos una típica historia de “millonario capullo que de repente se ve viviendo como un pobre y aprende una valiosa lección moral”, al igual que películas como ¡Qué asco de vida! (Life Stinks, Mel Brooks, 1991) o Entre pillos anda el juego (Trading Places, John Landis, 1983). Pero Dale duro se diferencia de otras películas del mismo estilo en que busca hacer reír al espectador con una avalancha de chistes sobre felaciones y sexo anal no deseado, así como todos los tópicos carcelarios que se os puedan ocurrir. De hecho, se insiste tanto en los chistes sobre sexo anal que uno acaba con la impresión de que lo que al principio parece una sátira de los miedos heterosexuales hacia las prácticas homosexuales es más bien una obsesión de los realizadores.

Will Ferrell en Dale Duro

La trama sobre demostrar la inocencia de King es apenas desarrollada (se resuelve en tres escenas), dedicando el grueso del metraje al entrenamiento que llevan a cabo King y Darnell. Lo que acaba siendo aburrido, ya que, básicamente, se dedican a repetir variaciones del mismo chiste una y otra vez. Pero no es el único problema de la película.

Hacia principios del siglo XXI fuimos testigos de la eclosión de lo que se llamó “nueva ola de la comedia americana”, que encabezaron Judd Apatow y Seth Rogen con películas como Virgen a los 40 (The 40 Year Old Virgin, Judd Apatow, 2005) o la genial de pésimo título Supersalidos (Superbad, Greg Mottola, 2007). Una de las características principales de este tipo de comedias es el uso de la improvisación por parte de los actores, muchas veces alargando escenas con más o menos gracia. En Dale duro la película se detiene en varias ocasiones mientras Hart y Ferrell improvisan diálogos y discusiones, escenas que pierden gran parte de su gracia por el doblaje, ya que los dobladores no son tan graciosos como los mencionados Hart y Ferrell. Eso sin mencionar que la manera en que se alargan los intercambios se convierte en pura indulgencia, no muy diferente de los interminables solos de media hora que se popularizaron a finales de los 70 entre los grupos de rock.

A lo largo de toda la película me reí solo dos veces. Teniendo en cuenta que dura 100 minutos, eso para mí la convierte en una comedia fracasada y no la recomiendo.

Estreno en las salas españolas el 12 de junio.

© Imágenes: Warner Bros. Pictures España