En su nuevo trabajo, Josas Ariño va a bocajarro desde el propio título: «Cojón de viejo», publicado por Weird Comix. Después de su crítica a la tecnología en «Yogur Olé!», llega el turno de la gentrificación y la corrupción inmobiliaria, siempre desde el lado de la resistencia, con el exceso y la hipérbole como bandera.

La provocación empieza en la portada, pero la obra va más allá para señalar una realidad que hace tiempo que ha empezado a explotar: la gentrificación, la ruptura del tejido social de los barrios y su transformación en una postal para el turismo y el consumo.
Su protagonista es un especialista de cine de acción retirado que regenta un videoclub en sus últimas horas. Alguien que se resiste a los nuevos tiempos y que verá amenazado el status quo, no de su vida, sino del lugar en el que vive. El videoclub es aquí un vestigio cultural de otra época, un ejemplo de esos espacios que nos reunían y que hoy están condenados a desaparecer, mientras cada vez vivimos más aislados con el móvil en la mano.
Como en las buenas películas de serie B o en las novelas de género, la crítica social no siempre se percibe a primera vista: subyace en la trama y acaba resolviéndose a mamporros. «Cojón de viejo» tiene mucho de eso, aunque Marcial, su protagonista, no duda en verbalizar el problema: la especulación inmobiliaria, la corrupción y la desaparición de los espacios vecinales. Una realidad en decadencia que nos está pareciendo tan cotidiana que corremos el riesgo de asumirla como normal, como la rana que permanece en una olla mientras el agua se calienta poco a poco, hasta que ya es demasiado tarde para saltar y salvar su vida.

A pesar de los temas que aborda, Josas Ariño consigue que disfrutemos del viaje. Lo hace tanto por la plasticidad y el uso tradicional del color en sus páginas, toda una novedad respecto a sus anteriores trabajos realizados en blanco y negro, como el ya mencionado «Yogur Olé!» (publicado por Unbrained Cómics), así como por una narrativa gráfica sencilla y directa. El autor mantiene una composición de páginas clásica a lo largo de todo el álbum, una elección que acercará a todo tipo de lectores.
¿Es este cómic un drama social? No exactamente, pero tampoco falta a la verdad. A través de la exageración, el autor pone sobre la mesa una realidad que daría para hablar mucho. Y, si no queremos detenernos a reflexionar sobre ella, ahí tenemos a Marcial: un protagonista carismático que, según ha comentado el propio autor en alguna entrevista, parece que ya tiene lectores reclamándole nuevas aventuras.
En cualquier caso, «Cojón de viejo» es un cómic para disfrutar. Para quienes piensan que estos temas solo pueden abordarse desde el análisis y la documentación, Ariño propone otra vía: convertir la especulación inmobiliaria en un villano de Hollywood y confiar en que un héroe de acción pueda salvarnos. Desde la ficción, el gamberrismo y la diversión, Josas Ariño sigue construyendo una identidad propia en la que la crítica social no está reñida con el entretenimiento.
Cojón de viejo
Barrios abandonados, fondos buitre, pantallas donde antes había seres humanos… La especulación crece sin frenos y la corrupción alcanza cotas de auténtica ciencia ficción… pero Marcial, especialista de Hollywood retirado y actual dueño de un videoclub de capa caída, está ya hasta los COJONES de toda esa chusma que anda destruyendo su barrio. Afortunadamente, si algo le ha enseñado su antigua vida es a aguantar los golpes… y a repartir HOSTIAS como panes. Al fin y al cabo, dicen que fue doble de riesgo del mismísimo Sylvester Stallone.
56 págs. Color. Rústica con solapas. 18 x 27 cm.
978-84-127769-7-3
Weird Comix
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