Sin tiempo para morir

La última película de Daniel Craig como James Bond por fin llega a las pantallas de todo el mundo. Tras los retrasos sufridos tras la marcha de Danny Boyle del proyecto y el cierre de los cines por la pandemia, Sin tiempo para morir (No Time to Die, Cary Joji Fukunaga, 2021) se estrena con la intención de crear una película Bond que los fans recordarán por mucho tiempo.

La sabiduría popular dice que la película que cierra la etapa de un actor como James Bond es la peor de ese periodo. Es cierto en lo que se refiere a Sean Connery, su última aparición como James Bond oficial fue la peor que hizo: Diamantes para la eternidad (Diamonds Are Forever, Guy Hamilton, 1971) (sin mencionar el Bond no oficial y también bastante mediocre Nunca digas nunca jamás [Never Say Never Again, Irvin Keshner, 1983]). Fue igualmente cierto para Roger Moore, con su hortera despedida Panorama para matar (A View to a Kill, John Glen, 1985), y lo fue para Pierce Brosnan, con la nada apreciada Muere otro día (Die Another Day, Lee Tamahori, 2002). Parecía que también iba a ser cierto para Daniel Craig, ya que la recepción que tuvo Spectre (Sam Mendes, 2015), aunque se trataba de una perfectamente disfrutable aventura de James Bond, fue bastante fría. No le ayudó que se estrenó después del gran éxito que fue Skyfall (Sam Mendes, 2012), con lo que la expectación por la nueva entrega era desmesurada.

Daniel Craig y Ana de Armas en Sin tiempo para morir

Pero Daniel Craig ha tenido una segunda oportunidad para despedirse del personaje y hacerlo por todo lo alto. Con una duración de 163 minutos, Sin tiempo para morir es todo un viaje, en la que encontramos lo que ha caracterizado la etapa de Craig, con un Bond más dramático, continuidad entre las distintas entregas y acción más violenta, y lo mejor del Bond clásico. Esta entrega es más sentimental, oído a los guiños a 007 al servicio secreto de su Majestad (On Her Majesty’s Secret Service, Peter R. Hunt, 1969) en la banda sonora, pero también regresa la diversión al estilo “bondiano”, algo ausente en las dos anteriores películas. Y tal vez por ser el cierre de una etapa, también se hacen guiños a la primera película de la saga Agente 007 contra el Dr. No (Dr. No, Terence Young, 1962), como la aparición de los puntos de color en los títulos de crédito al estilo de los títulos de crédito de Dr. No.

Christoph Waltz y Daniel Craig en Sin tiempo para morir

Sin tiempo para morir sigue la estructura clásica de las películas de la saga, pero ofrece además giros inesperados y sorpresas, por lo que lo mejor es entrar a verla sin saber nada, pensando que se va a ver la típica aventura de James Bond. Es por eso que en esta crítica no se va a mencionar nada que pueda estropear la experiencia. Sí que se puede decir que es la mejor despedida que ha tenido un actor de la saga, en una entrega que seguramente será muy comentada por los fans en el futuro, ya que entra en una tradición por la que han pasado muchos héroes, creando de paso mucha expectación por cómo se seguirá la franquicia en el futuro. El próximo Bond no lo tendrá fácil, ya que Daniel Craig es uno de los mejores Bond, para mí superando de largo a Sean Connery.

En definitiva, este film es una épica aventura de acción, trepidante y emocional, por la que ha valido la pena esperar. Disfrutadla en el cine.

© Imágenes: Universal Pictures

póster de Sin tiempo para morir
Sin tiempo para morir
Bond ha dejado el servicio secreto y está disfrutando de una vida tranquila en Jamaica. Pero su calma no va a durar mucho tiempo. Su amigo de la CIA Felix Leiter aparece para pedirle ayuda. La misión de rescatar a un científico secuestrado resulta ser mucho más arriesgada de lo esperado, y lleva a Bond tras la pista de un misterioso villano armado con una nueva y peligrosa tecnología.
Director: Cary Joji Fukunaga
Reparto principal: Daniel Craig, Rami Malek, Léa Seydoux, Ana de Armas