Un gesto estúpido e inútil | Underbrain Mgz
Un gesto estúpido e inútil

Un gesto estúpido e inútil

escrito por Bouman
(Cine, 29/Ene/18)


Doug Kenney y Henry Beard crearon en los 70 la revista satírica The National Lampoon, una suerte de El jueves o Mongolia de la época. Ellos también habían escrito El sopor de los anillos, una parodia de los libros de J.R. Tolkien (El señor de los anillos). La revista llegó a tener tiradas de un millón de ejemplares y fueron los precursores del humor más absurdo e irreverente de los Estados Unidos. El éxito fue tal que llegaron a dar el salto al cine, escribiendo y produciendo sus propias películas como Desmadre a la americana (National Lampoon’s Animal House, John Landis, 1978) o El club de los chalados (Caddyshack, Harold Ramis, 1980).

Un gesto estúpido e inútil (A Futile and Stupid Gesture, David Wain, 2018) es principalmente un biopic de Doug Kenney, quien fue un genio que nunca tuvo suficiente y ahogó sus penas en la locura y montañas de cocaína.

Will Forte como Doug Kenney y Domhnall Gleeson como Henry BeardWill Forte como Doug Kenney y Domhnall Gleeson como Henry Beard

Estrenada durante el festival de cine Sundance y ya disponible en Netflix, Un gesto estúpido e inútil (A Futile and Stupid Gesture, 2018) está dirigida por David Wain, responsable de Wet Hot American Summer: First Day of Camp.

Es gamberra, pero no en el sentido de hacer travesuras, sino de ser descaradamente faltona y absurda, el director David Wain sabe lo que se hace, que algo es flojo, no trates de disimularlo, alardea de ello. En un momento dado, durante la película se resalta que los actores escogidos para interpretar a personalidades como John Belushi y Bill Murray no se parecen en nada, pero qué más da.

Natasha Lyonne como Ann Beatts y Thomas Lennon como Michael O'DonoghueNatasha Lyonne como Ann Beatts y Thomas Lennon como Michael O’Donoghue

La película no habla solo sobre la creación de The National Lampoon, sino que trata temas relacionados como el auge de la comedia americana con programas de radio, de televisión como Saturday Night Live o las susodichas películas mencionadas. Una década dorada para el humor subversivo y absurdo la de los 70.

Pero también es un breve repaso del artista atormentado que a pesar de su éxito nada le satisface, de su preocupación por ser el mejor y no dejar el pedestal del primer puesto, además de contentar a sus padres y ser incapaz de comprometerse con una relación estable, … la disconformidad de un creador que se autoimpone una presión inhumana para aspirar a más.

Parece que la película no ha sido bien recibida por la crítica americana, ellos que conocen mejor a Doug Kenney lo valoran desde el prisma de que no se trata de un buen biopic; demasiada mofa para un creador que marcó un antes y un después. En cualquier caso, Un gesto estúpido e inútil parece perseguir más el espíritu de lo que crearon en sus obras que la autenticidad de lo sucedido, pero lo más interesante para el que esto escribe es descubrir la verdadera historia detrás de la ficción de Un gesto estúpido e inútil, ya que desconocía uno de los pilares de la cultura pop americana. El siguiente paso es ver el recomendado documental de Douglas Tirola, Drunk Stoned Brilliant Dead: The Story of The National Lampoon.

Película ya disponible en Netflix

© Imágenes: Netflix
Un gesto estúpido e inútil

Un gesto estúpido e inútil
Durante su corta y azarosa vida, el cofundador de la revista «National Lampoon» Doug Kenney se convirtió en el rey del humor, definiendo la cultura pop de los años 70.
Directed by: David Wain
Starring:

Will Forte
Martin Mull
Domhnall Gleeson

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Un comentario en “Un gesto estúpido e inútil”

  1. Avatar 2 febrero, 2018 / 1:03 pm

    Sorprende lo de las malas críticas en USA. Creo que es un enfoque bastante interesante: se trataba del creador de National Lampoon, no es una biografía de Washington.

    De hecho, cuando falleció, Harold Ramis (colaborador de la revista y el Egon cazafantasmeril) comentó que «Dough falleció al resbalar por el precipicio mientras buscaba un buen sitio por donde poder tirarse». No se tomaban excesivamente en serio, y la película utiliza ese recurso. Eso no quita que la última mitad de la misma no deje un poso de amargura.