Alhaja 15/50 | Underbrain Mgz
Alhaja 15/50

Alhaja 15/50

escrito por Sergio Dragonfly
(Relatos, 17/Abr/15)


En algún lugar de Chinatown, en Londres, busca un farolillo azul colgando de una de sus calles con un mensaje: “Aquí yace la dama de los vientos”. Sigue por esa calle, al fondo hallarás una puerta, golpéala tres veces y una voz de mujer te ordenará que entres. Abre la puerta.

Al entrar descubrirás un salón decorado con estilo oriental. La puerta se cerrará de golpe. A tu derecha, encontrarás una mujer con un kimono rosado de flores y un larguísimo cabello negro recogido con dos palillos en su cabeza.  Al fondo verás una enorme balanza. En uno de sus brazos hay un abanico metálico, no lo cojas. La mujer te servirá un té y al acabar tendrás que hacer una reverencia en agradecimiento. Ella te corresponderá con otra reverencia y te preguntará sobre el peso del abanico. Más te vale pensar pues de tus labios no ha de salir otra cosa que la respuesta correcta. No podrás salir del salón hasta que no adivines el acertijo. Si no, al primer fallo, una misteriosa brisa te cortará un dedo y éste se posará suavemente en el otro brazo de la balanza, moviéndola. Si vuelves a fallar, despídete de una de tus manos, una corriente de aire te la arrancará de cuajo y se irá a la balanza, equilibrándola con el abanico. Si a la tercera no aciertas el peso, no intentes huir. Es inútil. La mujer se abalanzará sobre ti, te inmovilizará usando su cabello, que parecerá tener vida propia, y mostrará su auténtico rostro. Un demonio sin piel sobre su cuerpo, ojos inyectados en sangre y una enorme boca dentada que te devorará entero exceptuando la cabeza, dejando que seas consciente de todo. La mujer colocará tú cabeza en la balanza, equilibrándola, y la puerta se abrirá. Si eres afortunado y aciertas el peso del abanico, eres libre. Puedes recoger los platos de la balanza.

Esos son el objeto 15 de 50, Intercambio equivalente. Todo lo que se pose en ellos es tuyo si a cambio entregas tu propia carne en su igual peso.

Recuerda, no has de hablar con nadie, no se lo digas a nadie o tu boca se coserá por dentro antes de hacerlo.

Escrito por: Sergio Dragonfly
©Ilustración: Dani Cerezo

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