Viendo la vida desde la gárgola

Viendo la vida desde la gárgola

escrito por Alex Salgado
(Salgado unmasked, 8/Feb/17)


Ser vigilante nocturno tiene muchos inconvenientes, como eso de pasarte las horas muertas sentado en una gárgola de piedra. Todo el mundo saliendo de fiesta, mientras tú te mojas el culo en la terraza de una vieja iglesia…

Las malas noticias nunca vienen solas, eso dicen los proverbios chinos de esos que aparecen en las galletas baratas.

¡11:00 AM! Alguien me advierte que debo escuchar un podcast ajeno. Aprieto el PLAY mientras cotilleo el perfil del señor que firma dicha obra sonora, al momento recuerdo que dejé de seguir su canal de YouTube por cansino. No tardo en toparme con media hora de lamentos, camuflados en un discurso egocéntrico y pasado de vueltas.

Resulta que este elemento tiene varios proyectos en Internet donde analiza (sin ganarse la vida) la actualidad sobre Apple. Afirma que hace poco sufrió un ataque de ansiedad, deduzco que debido al estrés que comporta ser una estrella mediática. Durante las semanas de reposo, el señorito añoró mucho su canal de YouTube pero nada su podcast. Eso hizo que tomara la decisión de cesar las emisiones de su programa sobre ordenadores.

Si el vídeo acabara aquí podríamos pensar que se trata de otro soldado caído fruto de la dura batalla o simplemente un cobarde que prefiere estar donde le llueven las visitas. Pero el orgullo le abrió la boca dejándola soltar toda clase de perlas. Comenzó un discurso sin sentido donde se quejaba de la mafia que domina los podcasts, de la falta de dinero, de las envidias y finalmente de la falta de aplausos.

¡Acabáramos!

El amigo deja los podcasts dado que nadie (del sector) nunca le dijo lo bonico que era, nunca le dieron un premio y jamás ganó un euro por su trabajo. En definitiva, el tipo se marca treinta minutos de discurso para decir que abandona la escena por culpa de aquellos que nunca le dejaron pasar al club de los elegidos. Le mando un tuit diciéndole que cómo decía Groucho, uno nunca debe querer estar en un club donde lo acepten como socio. Obviamente, nunca me contestó…

¡15:00 PM! Me bajo de la gárgola para comerme un bacalao con romesco y alguien me manda un extraño vídeo. Se trata de un youtuber de estos que tienen tantos fans dando lecciones de moral ante la polémica de la semana. Dice que otro creador de vídeos está siendo lapidado por maltratar animales y mendigos en su última creación audiovisual. Después de ponerme en situación, arranca un monólogo moralista sobre el karma, las buenas acciones, dar ejemplo a los chavales, etc.

El problema radica que este moralista de baratillo hace apenas unos meses estaba grabando vídeos mucho más burros. Pero ahora que nada en billetes, publica libros y llena teatros, queda mejor soltar lecciones de humildad. En un momento dado suelta el tópico sobre escudarse detrás de un personaje, ahí me explota el cerebro y debo parar el reproductor.

Me explota el cerebro

¡Regreso al tejado! Creo sinceramente que aquellos que adoptan el camino de la polémica, jamás deben abandonarlo. De qué sirve invertir tantas horas en liarla parda y finalmente apearse del burro cuando los billetes asoman en tus bolsillos.

¿Quién puede creerse los discursos moralistas de alguien que hace unos meses estaba pidiendo que las chicas le enseñaran las tetas por webcam?

De la misma manera que el podcaster anterior se retira por falta de cariño, aquí el youtuber simplemente está viendo como nuevas generaciones son más bestias ante la cámara. Pocas horas antes un crío de diecinueve años se hacía viral por envenenar a un mendigo. Obviamente no defenderé esta acción, pero creo firmemente que el falso moralista simplemente pensó que le estaban robando el pan del cesto. ¿Solución? Pues hacer un vídeo diciendo que no se puede ser tan bestia. Consejo que seguramente no escuchó cuando buscaba tetas por YouTube.

Jamás entendí la actitud de esos locutores y presentadores que se retiran en lo más alto de su carrera alegando estar muy quemados y necesitar un descanso. Yo lo llamo el efecto Guardiola, queda perfecto hacerte la victima cuando todo te va de perlas…

Desde la gárgola todo se vislumbra mejor, excepto cuando te enrollas la capa con algún ladrillo medio roto. Los recursos fáciles nos envenenan el alma, el camino más corto siempre está más lleno de gente.

Que nadie me quiere, pues dejo el podcast…

Que ya no soy el más polémico, pues me hago pastor evangelista…

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