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El escándalo (Bombshell)

Charlize Theron y Margot Robbie han recibido sendas nominaciones en los Oscar de este año debido a su trabajo en El escándalo (Bombshell) (Bombshell, Jay Roach, 2019). Una película llena de buenas interpretaciones pero con un director que no está a la altura del material.

El escándalo (Bombshell)

La figura de Roger Ailes ha sido objeto de diversos análisis, especialmente a partir de su (merecida) caída en desgracia. Recientemente, la miniserie La voz más alta (The Loudest Voice, Tom McCarthy, Alex Metcalf, 2019) encarnada por Russell Crowe la ha tratado en profundidad. El escándalo se centra en las denuncias por acoso sexual que recibió Ailes, aquí interpretado por John Lithgow, empezando por la periodista Gretchen Carslon, interpretada por Nicole Kidman, y la relación de Ailes y la periodista Megyn Kelly, el papel de Theron. El personaje de Margot Robbie, Kayla Pospisil, fue creado para la película como representación de las muchas víctimas de Ailes, centrándolo todo en un único personaje.

Charlize Theron, Nicole Kidman y John Lithgow aparecen caracterizados con diversas prótesis y capas de maquillaje para parecerse más a las personas reales que encarnan. Son el tridente de un extenso y sobresaliente reparto, que también incluye actrices y actores de talento como Allison Janney, Kate McKinnon y Malcolm McDowell. Un fantástico reparto que engancha al espectador en una absorbente historia sobre poder y corrupción, la influencia de los medios en la sociedad y la nueva ola feminista. Por todo ello, resulta especialmente frustrante que ni el director Jay Roach ni el guionista Charles Randolph den la talla.

Kayla Pospisil (Margot Robbie) y Jess Car (Kate McKinnon).

En un episodio de Futurama (Matt Groening, David X. Cohen, 1999-2013), se hace un chiste a costa de la serie M.A.S.H. (Larry Gelbart, 1972-1983), basada en el film homónimo de Robert Altman. En el mencionado episodio, un robot llamado iHawk, que ejerce de médico de guerra, tiene un interruptor con el que pasa de los comentarios graciosos al drama de forma automática. El escándalo se diría que tiene un interruptor parecido, ya que el tono continuamente va dando bandazos de la comedia al drama. Se inicia el film con Megyn Kelly rompiendo la cuarta pared y dirigiéndose directamente al espectador, recurso luego abandonado para ser luego recuperado inesperadamente por otros personajes, rompiendo en esos momentos con el ambiente de la escena y también rompiendo con el estilo más dinámico y periodístico que caracteriza el grueso de la película.

Cuando se deja que sean los personajes los que cuenten la historia a través de la caracterización dramática y que las actrices y actores hagan su trabajo, el film realmente funciona. Con escenas muy efectivas, que transmiten auténticas emociones al espectador. Pero cuando el director se inmiscuye, con el equivalente cinematográfico al “mira lo que hago, mamá, mírame”, el film pierde lo ganado hasta el momento y resulta más artificial, más falso. Es por eso que quizá la trama con Margot Robbie y Kate McKinnon sea la más efectiva, porque no se utiliza ningún recurso metalingüístico en sus escenas.

Sin embargo, El escándalo es un film recomendable a pesar de sus faltas. Está cargado de buenas interpretaciones y buenas escenas, a pesar de todo. Además, su historia resulta muy relevante hoy día. Por desgracia.


póster de El escándalo (Bombshell)
El escándalo (Bombshell)
El escándalo (Bombshell) es una mirada reveladora hacia el más poderoso y controvertido imperio mediático de todos los tiempos y la explosiva historia de las mujeres que derribaron al infame hombre que lo creó.
Director: Jay Roach
Reparto principal: Charlize Theron, Nicole Kidman, Margot Robbie, John Lithgow

© Imágenes: Hilary Bronwyn Gayle & eOne Entertainment