Resulta curioso comprobar como el argumento de muchas comedias se podría convertir en el de una película de terror, simplemente ajustando un poco el tono. Un ejemplo de ello podría ser el argumento de la comedia Malditos vecinos (Neighbors, Nicholas Stoller, 2014), película que recupera el humor universitario tan popular en la década de los 80 y lo lleva al siglo XXI.

Mac (Seth Rogen) y Kelly Radner (Rose Byrne) son una feliz pareja que intenta adaptarse a la nueva vida que ha traído consigo su recién nacida hija. La (mala) suerte quiere que justo al lado se mude una fraternidad universitaria comandada por Teddy (Zac Efron) y Pete (Dave Franco). Al principio todo parece ir bien, pero después de que Mac y Kelly se vieran obligados a llamar a la policía quejándose del ruido de una de las fiestas de la fraternidad, lo que era una agradable convivencia se va a convertir en una guerra entre la fraternidad y los Radner.

Como indicaba al principio, el film recupera el humor universitario de los 80, pero dándole un nuevo enfoque, algo parecido a lo que hizo en su momento Aquellas juergas universitarias (Old School, Todd Phillips, 2003). La gran diferencia entre Malditos vecinos y sus antecesoras, es que mientras que, con la excepción de la clásica y genial Desmadre a la americana (Animal House, John Landis, 1978), la gran mayoría de estas películas resultaban aburridas, repetitivas y no tenían gracia alguna (por lo menos para el que esto escribe), Malditos vecinos resulta bastante más divertida que las películas que evoca.

Malditos vecinos

Eso no quiere decir que sea una joya de la comedia, precisamente. El guion no es más que una excusa para enlazar chistes y situaciones ridículas, pero funciona en lo principal: hacer reír, que al fin y al cabo es el objetivo de la película. Pero muy posiblemente esta película no sería lo divertida que es de no contar con un reparto especializado en este tipo de comedia, y con un experto en la improvisación como es Seth Rogen. De hecho, en algunas escenas se nota que simplemente se ha puesto la cámara en marcha y se le ha dado vía libre a los actores para que provoquen las risas del espectador.

Esto significa que la manera ideal de ver esta película es en versión original, porque con el doblaje se elimina en gran parte lo que hace que esta película funcione. Ya que, además de Rogen, en el film tenemos las estupendas interpretaciones de Rose Byrne, que se pone a la misma altura (o baja al mismo nivel, depende de a quién preguntes) que Rogen, de los expertos en comedia Ike Barinholtz y Carla Gallo, así como de un desconocido Zac Efron, muy alejado de su época Disney. Mención aparte merece el robaescenas Christopher Mintz-Plasse como Scoonie, un papel pequeño pero que el actor hace memorable como hiciera memorable al Fogell de Supersalidos (Superbad, Greg Mottola, 2007).

Si bien no es tan memorable como las películas en las que Rogen es también guionista junto a Evan Goldberg, filmes como la mencionada Supersalidos, Superfumados (Pineapple Express, David Gordon Green, 2008) o la obra maestra Juerga hasta el fin (This Is the End, Evan Goldberg y Seth Rogen, 2013) (todas ellas con pésimos títulos en castellano); es un buen ejemplo de lo que es la llamada nueva hornada de la comedia americana.

Estreno en las salas españolas el 9 de mayo.

© Imágenes: Universal Pictures