Magela Baudoin

Magela Baudoin

escrito por Bouman
(Entrevistas, 26/Sep/17)


La autora de La composición de la sal, un libro de historias beves altamente recomendable que obtuvo el premio hispanoamericano en cuento de Gabriel García Márquez de 2015, visita Barcelona para presentarlo a los lectores.

Magela Baudoin, periodista, escritora y profesora universitaria boliviano-venezolana nos atiende en la sede de Navona Editorial, sus editores en España, y charlamos acerca de la tediosa comparación del cuento y la novela, de sus impulsos a la hora de contar ciertos temas en sus historias o sobre la importancia de tener en cuenta al lector cuando se escribe.

El cuento o relato es a menudo infravalorado en contra de la novela, ¿A qué se debe esta percepción? ¿Qué puede ofrecer un cuento que no una novela?
El cuento ha sido calificado históricamente como el hermano menor de la novela y, de hecho, se le equipara siempre en este contraste que tiene un cuento y no una novela. Cuando el cuento es un género mucho más antiguo, de una tradición mucho más amplia y de una dificultad también mucho más evidente. Es más difícil expresar, contener, condensar un mundo en un corto espacio que extenderse y explicarlo. De hecho los lectores tienen mucho menos paciencia con los cuentos que con la novela, ya que con una novela puede estar diez páginas para entrar en materia y en realidad con el cuento somos mucho menos tolerantes. En dos párrafos despachamos o seguimos de modo que es un un género bastante exigente y al mismo tiempo tan rico y tan vasto que está presente en las grandes tradiciones literarias. Está en la tradición rusa, está en la tradición norteamericana, está en la tradición latinoamericana… que es casi una injusticia que esté en la sombra, que tiene más que ver con la decisión del mercado editorial que con la calidad e importancia del cuento como género.

Los cuentos de La composición de la sal son en general textos que captan un momento, un conflicto, observaciones del ser humano… ¿cómo comienzas a idear un cuento así? ¿Qué decisiones tomas antes de ponerte a escribir? ¿cómo nace uno de tus cuentos?
Normalmente tiene que ver con algún impacto en mí ya sea una fotografía de la memoria, un latigazo del pasado que tengo la necesidad de elaborar, de componer, pero también proviene de la realidad. Un titular de un periódico o de algo camino en la calle, nuevamente la presencia una imagen que está interpelándome y que entonces empieza a gestar preguntas que estoy tratando de responder desde la escritura. Entonces puedo escribir sobre un caso de crónica roja como La cinta roja o puedo escribir sobre la idea de un hombre que llora, que me perturba y que me persigue buscando esas respuestas a ese llanto.

¿Qué es más importante para ti, lo que se cuenta o cómo se cuenta?
Yo diría que la clave de la literatura es sobre todo cómo se cuenta. Se ha encontrado el amor en el que desciende mismas historias un cinco, un millón de veces, y la literatura tiene la capacidad de elaborarse y de expresarse en arte en la ductilidad del cómo contamos siempre esa misma historia de distintos modos. Entonces están como contracorriente del pensamiento racional que privilegia siempre el qué, que en el fondo lo importante para nosotros es que ese qué es una excusa para plantear una forma.

Tienes en mente que habrá un futuro lector o prima lo que tú quieres expresar en el texto.
Siempre escucho con mucha curiosidad algunos escritores que dicen que nunca piensa en el lector. Yo la verdad es que sí pienso en él porque establezco una suerte de juego, de pacto, de descubrimiento… me gusta mucho desplazarlo, incomodarlo, inquietarlo y entonces como estoy pensando en él. Estoy trabajando para el juego implícito que involucra al otro, que es algo que tengo muy en cuenta el rato de escribir.

Me ha gustado especialmente la forma de comprimir información en unas pocas frases y la voz del narrador, que a menudo no son participes de la acción y más bien meros espectadores de lo que les ocurren a los protagonistas ¿Por qué está elección? ¿Qué hace para ti interesante un personaje?
Creo que el personaje en mis cuentos es el que moviliza el mundo, el que a partir de él se genera el universo narrativo, entonces por eso paso mucho tiempo trabajando la profundidad del corazón de ese personaje, intento realmente conocerlo en profundidad. Saber de lo que es capaz hasta las últimas consecuencias y luego mostrar sólo una parte de él, que es lo que te permite el punto. Pero digamos que ese viaje al interior es algo que hago con detenimiento con cierta conciencia para desde allí elaborar el universo ficcional que estoy contando.

El libro lo componen catorce cuentos, ¿Se quedaron textos fuera? ¿Hubo una selección?
Tenía mucho material escrito y el criterio de selección era precisamente esta ambivalencia que creo que late en el libro, que se resume de nuevo en la metáfora de la sal, está suelta en el claroscuro… define y amo la poética de este libro que es el lugar de la duda. El personaje está en el risco de una duda todo el tiempo, así que elegí los cuentos que tenían como esa cualidad de mirar el mundo.

Para acabar, en su mayoría son cuentos con un tono dramático, ¿es el drama la mejor manera de conectar con el lector?
Pues mira, decía ahora en una entrevista que en España se me ha leído especialmente dramática o nihilista, que no hemos tenido esa lectura de américa latina, al contrario, yo creo que hay en todos los cuentos una risa un poco sardónica o un chaleco antibalas, llamo yo de humor, que naturaliza el quiebre el dolor con esta capacidad en ponerte al día a día en el que están en el libro. Pero aquí ha sido leída especialmente con esa mirada pesimista que, bueno, debe estar ahí y que no lo rechazo pero que no ha sido en todo caso una búsqueda.

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