Huevos de pascua | Underbrain Mgz
Huevos de pascua

Huevos de pascua

escrito por Patricia Muñiz
(Relatos, 25/Abr/11)



Atacamos desde el tanque. Escondidos en la oscuridad de la noche, tiramos una granada que hizo volar por los aires la entrada de aquella vivienda. Una humareda cubrió la casa y de su interior surgió un hombre desesperado que corría blandiendo un hacha. El hombre gritaba enloquecido y se lanzó sobre el tanque. Entonces, el capitán ordenó que siguiéramos adelante sin parar.

En el interior del tanque notamos un pequeño bache, como si hubiéramos aplastado un gusano; y mis compañeros se rieron. No sé si ellos, como yo, tenían tanto miedo de nuestro capitán y de todo lo que estábamos viviendo o es que realmente estaban aprendiendo a disfrutar de la guerra.

Allí encerrados veíamos el mundo a través de periscopios, como si la vida fuera un videojuego. Entonces, tres mujeres que parecían ser la madre, la mujer y la hija de aquel hombre, intentaron acercarse al cadáver, que había quedado extendido sobre el suelo. Las tres fueron abatidas por los disparos de la ametralladora.

La que había sido la parte delantera de esa masía solitaria se había convertido en un agujero lleno de cadáveres. Y dónde debería hallarse la fachada sólo había una niña pequeña y sucia, que tenía los globos de los ojos blancos como la leche.

Salimos del tanque y nos acercamos lentamente, para no ser sorprendidos. El capitán apuntó a la niña y entonces, se me escapó un grito de las entrañas.

-¡Déjala!, ¿no ves que está ciega?

Él me miró con tensión y después de unos segundos bajó el arma. Debió pensar que la pequeña ya tenía lo suficiente con lo suyo y lo dejó correr. Quizás, además de ciega también era sorda y muda, porque ni siquiera chillaba. Sólo estaba allí quieta, en medio de los restos de su casa, mientras que nosotros lo revolvíamos todo y hacíamos lo que queríamos.

En el interior de la casa, nos sorprendió encontrar una cocina con todos los enseres preparados. Nos quitamos los cascos y empezamos a rebuscar por los armarios, pues estábamos hambrientos.

El capitán se dirigió al patio trasero donde encontró una gallina que revoloteaba asustada cerca del granero. También halló, desperdigados por el suelo, un puñado de huevos frescos, bien gordos y blancos. Con un gesto seco, rompió el cuello a la gallina y la cogió por las patas. Después guardó los huevos en el casco y llevó todo a la cocina.

Un soldado que había sido maître se puso a cocinar como un poseso. El estofado se iba calentando lentamente en el fuego mientras nos preparábamos para comer. Una viscosidad negra se deslizaba por la olla. Se retorcía y formaba extraños dibujos sobre el acero. Parecía tener vida propia.

El capitán dio la orden de comer y todos le obedecimos. Comíamos con ansia observando de lejos a la niña que cada vez parecía tener los ojos más gordos. ¡Y es que era cierto! Como mínimo un de aquellos globos blancos se estaba hinchando despacio. Ante nuestros ojos incrédulos, la bola blanca creció, se ovaló y se desbocó, hasta que finalmente cayó al suelo en forma de un huevo tan blanco como el de una gallina. En la cara de la niña quedó un agujero negro como un pozo sin fondo.
Y ya era demasiado tarde. Sentí un ahogo que me arrancaba el alma. Aquello era inhumano. Vi como mis compañeros se retorcían por el suelo con los rostros desencajados. La pequeña niña chillaba enloquecida dirigiendo una danza de almas que volaban haciendo círculos en medio de la cocina. Y después la oscuridad más terrible.

© Ilustración: Elías Santos
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13 comentarios en “Huevos de pascua”

  1. Avatar 25 abril, 2011 / 10:21 am

    Bien por la niña.

    Bien por el relato.

  2. Avatar 25 abril, 2011 / 10:30 am

    Buena historia corta. Esa pequeña niña fantástica que reequilibra el sucio mundo. ¡Buen provecho!
    Ah. Un sherman en la portada, o eso parece. Pedazo de ilustración, excelente. Una historia que he devorada con felicidad.

  3. Avatar 25 abril, 2011 / 10:34 am

    Qué grande es Patricia 😀 Un gran texto, un gran relato,una gran pequeña historia 😉

    Cualquiera de los párrafos me dió pie a realizar una buena ilustración, fue dificil decidirse por uno. Espero que os agrade mi aportación 😀

    Y nada, gracias a Underbrain por publicar mi trabajo, nada más y nada menos que al lado de una profesional como Patri, y gracias a ti Patri por haber confiado en mí, fue un placer 😀

  4. Patricia
    Patricia
    25 abril, 2011 / 10:58 am

    Pues yo le agradezco a Elías haber realizado una portada tan buena, que transmite el espíritu del relato sin desvelar la sorpresa final.

    Los trazos, los colores, ese tanque tan guapo!!! Es una ilustración que enriquece el texto. ¡Gracias Elías!

    Y mil gracias a Underbrain por apoyar a la gente que está haciendo cosillas en el mundo del arte y la cultura.

    ¡Un abrazo!

  5. Avatar
    A-lex Luthor
    25 abril, 2011 / 11:18 am

    Muy chulo el relato!

    Vaya con la niña. ¿Porque siempre es una niña? En el caso del exorcista, el resplandor, lo entiendo, la perversión de la imagen de la inocencia personalizada en una encarnación diabólica.

    Bueno, mejor una niña inocente que un Damien maléfico.

    SuperSaludos!

  6. Avatar
    Jenz
    25 abril, 2011 / 11:45 am

    Genial texto y portada, aunque los autores ya lo saben, jejeje

  7. Avatar 25 abril, 2011 / 1:42 pm

    Gràfic i visual, dur i entenedor. L’horror de la guerra entrellaçat amb un mal més fosc si es possible encara. L’imatge de la nena és molt impactant. M’ha agradat tant com el primer cop que el vaig llegir.

  8. Avatar
    Néctar de lluvia
    25 abril, 2011 / 2:34 pm

    Ya sabía yo que esa niña ahí tan quietecita… y que se encuentren tantos huevos estando todo desolado. Aunque después de ver cosas extrañas en la olla no debeieron comerlo, pero cuando el hambre puede más que la razón es lo que hay.

    Me gustó los huevos de pascua, no comeré mona hoy por si acaso 🙂

    Besotes.

  9. Avatar 25 abril, 2011 / 6:20 pm

    ¡Espléndido!, un final sorpresa espectacular, y que bien encaja con el día de hoy. ¡Felicidades!

  10. Avatar
    Jordi el dissortat
    25 abril, 2011 / 6:59 pm

    Siempre he dicho yo que las guerras no son buenas. ¡Pobres soldados! (¡Joer con la niña!)

  11. Patricia
    Patricia
    25 abril, 2011 / 10:44 pm

    Me vais a ruborizar 🙂

  12. Avatar
    Sergio
    6 abril, 2015 / 6:11 pm

    Wow! Me ha encantado Patri, un final impactante. Enhorabuena. 🙂

  13. Patricia
    Patricia
    6 abril, 2015 / 8:55 pm

    Muchas gracias, Sergio! El relato tiene unos añitos, pero veo que sigue sorprendiendo. ¡Un besazo!