ÔĽŅMaldito Lorenzo - Relatos | Underbrain Mgz
Maldito Lorenzo

Maldito Lorenzo

escrito por Pere Koniec
(Relatos, 31/Mar/10)


Era tan perfecto que daba rabia, de verdad, no miento. El cabr√≥n lo hac√≠a todo tan bien que daban ganas de buscarle los tornillos para demostrar que era un robot. Un robot construido por una asociaci√≥n secreta cuyo objetivo era humillar y dejar mal a todos los compa√Īeros de clase. ¬°Eso, seguro que era eso!. Lorenzo no estuvo todos los a√Īos con nosotros y creo que se march√≥ hacia quinto curso, pero dej√≥ huella durante esos a√Īos. Era rubio, con el pelo rizado, una monada seg√ļn las madres, una verdadera putada en mi opini√≥n. No hab√≠a remedio, uno pod√≠a destacar un poco en cualquier cosa que ven√≠a √©l y no s√≥lo lo superaba sino que encima demostraba que lo anterior era deficiente y por lo tanto in√ļtil. Lo dicho: una putada.

Segundo curso: 7 a√Īos. La profesora nos propone hacer un c√≥mic. Alg√ļn despistado pregunta que es eso y ella lo explica. Tras eso empezamos nuestra gran obra y despu√©s de un rato yo me siento especialmente orgulloso de mi trabajo. Se me ocurre mirar el c√≥mic de Lorenzo y el alma se me cae a los pies. ¬°Ha hecho una vi√Īeta redonda!, ¬°Que genialidad!, ¬°Ser√° cerdo!, ¬°A mi nunca se me habr√≠a ocurrido hacer una vi√Īeta redonda!, ¬°Maldito Lorenzo!, ¬°¬ŅEs el jodido Leonardo Da Vinci o qu√©?!. En clase de gimnasia m√°s de lo mismo. Hacemos piruetas en las colchonetas y sentimos que necesitaremos un trailer para llevar las medallas que ganaremos. Le toca el turno a Lorenzo y lo hace igual o mejor que nosotros y mientras se aleja pone cara de -¬ŅS√≥lo era hacer eso?-. Lo dicho: una putada.

Su cumplea√Īos. Va a hacer una fiesta de cumplea√Īos en su casa y estamos todos invitados. Por el ambiente que se destila parece que vayamos a ir a Beverly Hills pero tras dos calles y un ascensor ya estamos all√≠. Ahora no recuerdo que le regal√© pero espero que fuera una mierda. Entramos. Su casa est√° perfectamente adornada para la ocasi√≥n y hay cientos de platos con comida y bebida. Y ganchitos por todas partes. Parece que su padre trabaje haciendo ganchitos por la enorme cantidad que hay. Y botellas de refresco de todos los sabores inventados o por inventar. Solo falta que me diga: -Este sabor lo he inventado yo, dentro de poco se va a comercializar-, ¬ŅQu√© co√Īo significa “comercializar”?. Tengo 8 a√Īos, ¬°H√°blame de cromos o de coches! Afortunadamente no ocurre nada de eso. Ha llegado el momento de entregar los regalos: Veo libros, veo agendas escolares, veo rotuladores, veo un chaval de clase que se acerca con un paquete m√°s grande que √©l. Lorenzo sujeta el regalo y empieza a desenvolverlo. Dentro de la enorme caja hay otra caja, y dentro de esta otra, y dentro de esta otra m√°s peque√Īa. Al final, resulta ser una agenda escolar y todos nos re√≠mos ante el regalo supuestamente gracioso.

Luego sufrimos una sobredosis de ganchitos acompa√Īada de refrescos varios. Algunos de nosotros somos ingresados en el hospital y al vernos, la recepcionista nos pregunta de donde co√Īo venimos: -Del cumplea√Īos de Lorenzo- responde alguien. Ocupamos 30 camillas y nos dejan desperdigados por el pasillo del hospital en compa√Ī√≠a de yonkis, curas y otras gentes de mal vivir. Un compa√Īero empieza a vomitar como la amiga del Padre Karras pero esta vez el vomito es naranja debido a los ganchitos. Esto provoca una cadena de v√≥mitos en cadena y dejan el pasillo completamente naranja y guarro. El doctor que nos deb√≠a atender se niega a hacerlo y nos expulsan de all√≠ como si fu√©ramos delincuentes as√≠ que decidimos coger el transporte p√ļblico para volver. Llega un autob√ļs y nos subimos los 30 mientras contestamos la pregunta que nos ha hecho el conductor: -Lo pagar√° todo Lorenzo, que hoy es su cumplea√Īos-, y le indicamos su direcci√≥n mientras algunos siguen vomitando ganchitos encima de los dem√°s pasajeros. Las personas que esperan en la siguiente parada se empiezan a levantar y uno de ellos comenta en voz alta: -Que moderno, ahora hasta los cristales son naranjas-.

© Ilustración: Pere Koniec
Ver m√°s de Relatos

Deja un comentario